Su primer día en el colegio

Su primer día en el colegio

A los cuatro años llega el primer reto para un niño: despegarse de los brazos de sus padres para ir por primera vez a la escuela. Antes de empezar las clases, los expertos recomiendan a los adultos llevar a su hijo de visita a la escuela, con el objeto de generar en el pequeño confianza y seguridad.

¡Hora de levantarse! Carlitos se despierta con una mezcla de sueño, emoción y nervios. ¿La razón? Hoy será su primer día en la escuela. Con lonchera y bulto en mano emprende el camino, acompañado de su mamá, que lo llevará a la escuela. No hubo llantos, ni gritos, ni pataletas.

La primera experiencia en el colegio suele ser impredecible. Si bien es cierto que hay pequeños que asumen el primer día de clases con entusiasmo y naturalidad, no es menos cierto que hay otros que manifiestan temor e inseguridad ante lo desconocido. La psicóloga educativa, Diana Roig, asegura que la disposición del niño depende de factores como su personalidad, la actitud que tomen los padres, pero sobre todo en el apoyo que los adultos le brinden a sus hijos en esta nueva etapa.

“Los progenitores deben entender que para los pequeños el escenario principal es su hogar, que es el sitio donde se sienten seguros. Por eso se debe preparar al niño o la niña para el primer día de clases”.

Según la psicóloga, quienes no fueron preparados para ir a la escuela son los que más se estresan porque todo es desconocido. “De pronto, el niño se ve en un lugar nuevo para él, con gente que no conoce, entra en crisis y como no puede explicar sus angustias e inseguridades con palabras, llora”.

Sin presiones

Uno de los errores que cometen algunos padres es ejercer demasiada presión sobre el niño, haciendo de este primer día en el colegio, un evento inmenso y demandante. “Días antes de la fecha de inicio, lo recomendable es conversar con él o ella para decirle que ha crecido, y al igual que todos los chicos de su edad, debe ir al colegio y aprender cosas nuevas”.

Roig recomienda a los adultos no mostrarse angustiados cuando llegue el momento de dejarlo en la escuela. “Aunque pocos lo crean, nuestro hijo, por pequeño que sea, notará que algo ocurre y se pondrá nervioso. Al despedirnos, es muy importante no hacer caso de los posibles lloros. Si nuestro hijo ve que con un llanto nos puede retener, la conducta se repetirá a diario. Tenemos que despedirnos con naturalidad, diciéndole que después le recogeremos o simplemente demostrando que nos marchamos tranquilos y confiados”.

 

 

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